¿Hacia dónde va esto?
Un handpan bien hecho dura décadas. Va a sobrevivir a su primer dueño, a esta web y probablemente a mí. Pero hoy, en cuanto cambia de manos dos veces, nadie sabe ya con qué notas nació, quién lo hizo ni si sigue donde debería.
Quiero instrumentos que puedan demostrar su propia historia. Que dentro de treinta años alguien acerque un móvil a un Oniro y sepa exactamente cómo salió del taller, sin tener que fiarse de la palabra de nadie, ni siquiera de la mía.
Un instrumento que se explica solo vale más que uno que necesita quien lo defienda.

